¿Qué les pasa a las famosas?

 A vecés cuando leo revistas, me quedo asombrada con los nombres que algunas «celebridades» del papel cuché ponen a sus hijos. Por ejemplo Nicole Kidman tiene dos niñas. Una se llama Faith Margaret y otra Sunday Rose. Este último a mi me suena a coctel hawaiano. Bueno, serán cosas mías. El caso es que me llamó la atención eso de «Faith» y lo busqué en el diccionario de inglés. Quiere decir fé o creencia. Así que la bebé se llama Fé Margarita. Pero eso no es un nombre, es una mini frase, digo yo.

Otras deciden jugar a la ambigüedad ¿Es nombre de chico o de chica? Como es el caso de Bobby Kristina, hija de Whitney Houston. A otras les dá por los barrios, Victoria Beckham ha llamado a uno de sus hijos Brooklyn. No sé, no me imagino llamando a mi hijo Legazpi o Chamberí. La que se podría armar en clase al pasar lista, cachondeo absoluto. Pero a Victoria le ha debido gustar eso de jugar a la excentricidad, su última hija se llama Harpen Seven. Harpen es un nombre antiguo inglés pero el 7 es de dorsal de fútbol.

Tampoco tiene desperdicio el nombre de la hija de Gwyneth Paltrow, se llama «Apple». Me siento muuuuy tentada de hacer el chiste fácil con Macinthos pero lo voy a dejar pasar. Sólo diré que luego algunas, muy monas ellas, dicen que se trata de un nombre bíblico. Toma, claro y según eso «serpiente» también.

En fin, cada uno tiene sus gustos y es bueno respetarlos. Aunque para mi donde esté un nombre, como popularmente se dice «en cristiano», que se quite el super glamour.

La opinión de Soficó.

Mi nombre favorito es Andrea. Me encanta es sencillo y bonito. El que no me gusta es Zendalla es un nombre difÍcil de pronunciar y un poco raro, pero bueno, tampoco odio ese nombre.  🙂

El pequeño teatro de Rébecca Dautremer

Es un teatro de troqueles imposibles. Es un teatro pequeño, sí pero muy profundo. Parece un gran túnel en él que alguien se ha olvidado de ponerle un fin. En el escenario están todos los personajes de esta ilustradora infantil y al pasar sus páginas, cada una de sus creaciones se presentan ante nosotros, haciéndonos una reverencia y dejandonos a los piés, una de las frases que pertenecen a sus historias personales.

Siempre en gouache sobre papel de acuarela Rébecca Dautremer crea sus nnnmundos de trazos cuidados. A cada obra le envuelve de un halo de magia. De una perspectiva aún desconocida.

Rébecca estudió en la afamada Escuela Superior de Artes de París. A sus dibujos siempre une sus conocimientos de fotografía. De ahí la atmósfera de sus escenas, su tratamiento de la luz y su paleta de colores desbordantes.

Es una hechicera que ha sabido robarle el alma tanto a los niños curiosos  como a los niños «grandes».

Rébecca no se limita a ilustrar, le gusta participar en la dirección artística de la obra. Así el resultado es más rico y completo.

Gusta también de adaptar cuentos tradicionales y reinventar a sus personajes, como es el caso de su «Cyrano» ambientado en el japón feudal.

Este teatro es una pequeña joya no para niños, si no para el niño o niña que aún llevan dentro sus padres.

Se hace la oscuridad. El telón sube. Silencio. La obra va a comenzar.

La opinión de Soficó.

Para mí que es más para mayores que para pequeños, pero es igual de distraido. Además los dibujos son raros pero a la vez super bonitos, esa es mi opinión.

Haciendo Ciencia Mágica 2

¿Qué vamos a hacer hoy? ¡Un nuevo experimento! Yo creo que el pasado «Ciencias Mágicas» os gustó. Así que aquí os dejo otro experimento científico.

Vamos a necesitar: Una hoja de papel. Una pelota de ping-pong. Una silla. Y al menos un espectador.

Súbete a la silla. Levanta a la misma altura la hoja de papel y la pelota de ping-pong e involucra a tu espectador, haciéndole por ejemplo esta pregunta: ¿Tú qué crees que va a tocar antes el suelo? Probablemente te diga que la pelota, y tendrá razón. Déjale que se confíe.

Ahora haz una bola de papel con la hoja y lánza, desde la misma altura, la bola de ping-pong y la de papel. Pero antes, vuelve a preguntarle, cuál de las dos tocará primero el suelo. Puede que diga que la pelota de ping-pong, entonces habrá perdido. Porque la realidad es que las dos deben de caer al mismo tiempo.

Y aquí viene la lección: los objetos que se lanzan desde el mismo sitio y al mismo tiempo, tocan el suelo a la vez. El tamaño no importa. Lo que importa es que tengan la misma forma. Curioso ¿no?

La opinión de Soficó.

Los experimentos son muy divertidos y es que además, aprendes cosas con ellos. Y puedes impresionar a la gente con lo que haces.

Bendito aburrimiento

Ahora que se acercan días de fiestas y que a ellos, parece que se une el mal tiempo, muchos padres están esperando con temor,  la famosa frase » Me aburro».

Yo creo que es fantástico cuando nuestros hijos por fin no tienen nada que hacer. Ya no están saturados por los estudios, ni por las clases extra escolares, ni por las odiosas maquinitas que no les dan ni un minuto para pensar.

Por fin nuestros hijos se van a tener que INVENTAR algo para divertirse. Antes por no tener, no teníamos ni si quiera tantos dibujos y por supuesto, nuestros padres no estaban todo el día detrás de nosotros, tratando de hacerse nuestros amigos. Y qué ocurría,  que nos lo pasábamos fenomenal, inventándonos formas de pasar el tiempo solos o con nuestros amigos. Lo mismo daba. La especie humana se ha desarrollado gracias al aburrimiento, no lo olvidemos.

Pero ahora estamos empeñados en que los niños no se aburran. Y yo creo que es muy sano e incluso necesario, para que desarrollen su pensamiento y su personalidad.

El aburrimiento es esa llave personal que tiene cada niño, para rebuscar en su mente y hallar algo especial, dentro de él para divertirse. Pero… cuidado hay algunos excesivamente creativos, je,je.

La opinión de Soficó.

Cuando me aburro se me ocurre dar «la plasta» a Mum.  Y como me gusta pintar, pronto lo dejo y me pongo a lo mío.

Haciendo Ciencia Mágica

Hoy vamos a hacer uno de los experimentos que propone Alejandra Vallejo-Nájera en su libro «Ciencia Mágica». Lo compré para demostrarle a mi hija, que la ciencia puede ser divertida. Así que manos a la obra.

Vamos a necesitar: Un vaso. Agua del grifo. Un papel.

Haz este experimento sobre el fregadero o en algún lugar exterior de tu casa: terraza, jardín, patio, etc… Por si acaso, no te sale a la primera.

1º LLenamos el vaso hasta que el agua se hinche por encima del borde.

2º Colocamos un papel sobre la superficie del agua. Atención: bien pegadito aunque se moje un poco. No debe de haber nada de aire entre el papel y el agua.

3º Ahora viene el momento importante. Pon una mano sobre el papel y con la otra mano gira el vaso. Hasta aquí todo bien. El agua no se sale.

4º Coloca el vaso boca abajo sobre una mesa. ¡Imposible! Después del sexto intento, he tenido que ayudarme con un plato y girarlo a manera de «tortilla de patata».

¡Pero es cierto! El agua no se sale, aunque el vaso este lleno y boca abajo. Si ahora viene alguién y lo coge, pensando que está vacío, se va a llevar una sorpresa.

¿Cómo es posible esto ? Y aquí viene la explicación científica para tus enanos.

El agua no cae porque la presión del aire exterio, es más fuerte que la del agua. Pero si entra una sóla burbuja de aire, el invento se estropea.

Pruéba a hacerlo y dinos DE VERDAD en cuántos intentos lo conseguiste.

La experiencia de Soficó.

Divertido esto de las ciencias.

Tim Burton o el entrañable doctor Frankenstein

¿Te imaginas a Tim Burton de niño? Yo sí. Igual que ahora pero en bajito. ¿Por qué será que desde pequeños, ya damos avisos de lo que vamos a ser de mayores? Quizá por que en nosotros ya está esa semilla, que lo único que está esperando es a crecer. Tim, como no podía ser de otra manera, pasó la mayor parte de su infancia representando parodias sangrientas con su hermano. Su pasatiempo favorito: aterrorizar a sus vecinos. Sí, una vez simuló un asesinato con hacha. Y lo debió hacer muy bien, porque alguien de su barrio llamó a la policía. Fue un estudiante incomprendido. O sea, un mal estudiante para el «sistema actual». Le apasionaba el dibujo, la pintura y el cine de terror, de ciencia ficción y de monstruos. Y supongo, que cogió todos estos elementos y creó con ellos un mundo propio, en él que refugiarse de todas esas voces que le gritaban: ¡Bicho raro! ¡Inadaptado! Y como no hay nada mejor que desarrollar tus pasiones, él mismo se convirtió en un gran monstruo del cine como guionista, director y dibujante. No olvidó a sus amigos, esos entrañables monstruos solitarios, comprendidos sólo por otro solitarios como ellos y los convirtió en héroes.

Ahora llega Frankiweenkie y aunque viene rodeada de toda la aureola que envuelve un estreno, Frankiweenkie se extrenó en 1984 como su segundo cortometraje para la casa Disney. Tuvo una nominación a los premios Saturn, aún así su contenido hizo que los estudios Disney le despidieran. Demasiado terrorífico para su audiencia, dijeron. Pero como la vida da muchas vueltas, yo siempre se lo digo a mi hija, a finales de 2007 Burton firmó un contrato con Disney, para adaptar aquel corto como película de larga duración. ¡Como mola que de vez en cuando» los grandes » reconozcan que se han equivocado!

Estoy deseando de que llegue el viernes 11. Sí, pasado mañana, para sentarme con mis palomitas y todos los que quieran acompañarme en la oscuridad de la sala, para disfrutar de la peli. Anímate, ve a verla y luego me cuentas.

Así lo ve Soficó.

La peli tiene buena pinta, pinta rara como Tim Burton, pero parece simpático.

Le entusiasma dibujar y me gusta como dibuja.

Los «Patitos Feos» del cole.

Erase una vez un patito feo que se sentía fracasado y excluido en la escuela porque no se parecía a los demás patitos. Era raro. Así que se fue de allí y por el camino, casi sin querer, encontró su lugar, encontró su verdadera tribu y dejó de ser feo para convertirse en un flamante y bello cisne. Quizá esta ha sido también la historia de algunas de las personas con más talento del planeta como John Lennon, Paul Mc Cartney, Matt Croening (creador de» Los Simpson») Ray Chales…

¿Por qué hoy continúa ocurriendo esto? » Las escuelas matan la creatividad » dice Sir Ken Robinson y tiene razón.

Merece la pena ver su exposición en TED 2006 además de ser brillante y divertida, arroja mucha luz sobre los problemas de los sistemas educativos actuales.Sistema que tienen su base en los siglos XVIII y XIX y que fueron diseñados para responder a los intereses de la Revolución Industrial en Europa y América. Las matemáticas, las ciencias y las lenguas eran imprescindibles en la economía industrial. Como consecuencia los sistemas escolares nos inculcan una visión muy reduccionista de lo que es la inteligencia y la capacidad personal, infravalorando materias como el arte, la música, el teatro, la danza… Estos podrían ser los talentos de nuestros hijos.

Nosotros, los padres, algunas veces al intentar orientarlos profesionalmente aún los alejamos más de sus verdaderas capacidades, porque creemos que para que obtengan el éxito, deben seguir caminos convencionales. Pero lo cierto es que sólo cuando ellos conecten con sus verdaderos talentos, sabrán quienes son realmente y podrán encontrar su propia «tribu» y apasionarse cada día con lo que mejor saben hacer.

¿Les daremos esa oportunidad?

Cómo lo ve Soficó

Yo quiero ser  cocinera porque es guay parece una carrera extraordinria y diver. Imaginate  tener tu propio restaurante seria chuli,  preparar una cosa que se la fuese a comer alguien sera guayyyyyyyyyyyyyyy  🙂