El anuncio más pop.

Ya desde hace casi un mes, nos están bombardeando con anuncios navideños. Que si él de la lotería, que está muy bien pero yo echo de menos al «Calvo» de la O.N.C.E.

Que si los de turrones, he visto pocos de alimentación todavía, a lo mejor es que no estoy en su franja horaria.

Pero los que sí he visto son los de perfumes. Lo curioso es que este tipo de anuncios son como los adornos del árbol, que se sacan una vez al año de la caja y después se vuelven a guardar con mucho cuidado, hasta el siguiente año.

Además todos son igual de subrealista. Un mundo soñado, los modelos como muy ausentes y el locutor con un acento que no se sabe muy bien de dónde procede, será porque son autóctonos de esos mundos que nosotros sólo vemos en Navidad por la tele.

Y cuando justo creía que iba a ver otro anuncio de perfumes «POP» van y me sorprenden los de «Popitas Zero» de Borges. Al principio juegan al engaño compartiendo los mismos códigos visuales que las esencias para luego hacerlo saltar en el bloque de anuncios.

Para mi es un anuncio sencillo, que cuenta con mucha gracia su beneficio. Aquí os lo dejo.

Y a ti ¿Qué anuncio te esta gustando más esta Navidad?

La opinión de Sofiicó

Mi anuncio preferido es él de  la lotería: tus sueños puestos en un único billete como ellos dicen: -Si sueñas, loterias-. Pero luego nunca te toca.

I´m not a diet

Por fin algo interesante para las adolescentes más coquetas. Así quizá, no tengan que asaltar el arsenal de pinturas de sus madres o hermanas mayores por un tiempo.

Spriengfield Cosmetic. Su línea cosmética de este otoño es very años 50.
Bajo el lema «I´m not a diet», nos presenta vaselinas en deliciosas copas de helado dignas de ser servidas, por lo menos, en Tommy Mel´s.

O en tarrinas «Take away» con sabores sorprendentes:Gofre, sorbete de mandarina o frambuesa.

Bálsamos labiales en latas de refrescos de cola, banana y naranja.

O en formas de botellas con nombres de cócteles: San Francisco, Malibú o piña colada.

Lip gloss en cucuruchos que recuerdan a los que puedes comprar, en los carritos de venta de helado que hay en  las playas de Californía mientras suenan los Beach Boys.

Con estos sabores y aromas, no me extraña que este otoño nadie se ponga a dieta.

La opinión de Soficó.

La verdad es que son unos estuchitos muy monos. Yo ya se le he dicho a Mum que si quiere que dé mi opinión me los va a tener que comprar para probar como las profesionales.

La increible historia de las hermanas Mulleavy

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Leí esta historia hace tiempo y me pareció literalmente tan fantástica que no me la he podido quitar de la cabeza y a veces la recuerdo. A ver qué os parece a vosotros. Os advierto que esta historia crece y crece y actualmente sigue creciendo.

Las dos hermanas Mulleavy fueron a la Universidad de Berkeley. Kate estudió Historia del Arte y Laura Literatura. Al terminar volvieron a casa de sus padres. Buscaron trabajo pero no lo encontraron, así que se pasaron un año entero viendo películas de terror y leyendo libros de alta costura. Hasta aquí todo es más o menos normal, sobre todo ahora que casi ningún recién licenciado, encuentra trabajo rápidamente.

Un día las dos hermanas tuvieron una idea y para hacerla realidad vendieron su colección de discos. Con los 12.500 dólares que consiguieron se sentaron una frente a la otra en la mesa de la cocina e idearon su primera colección de moda. Hicieron 6 vestidos y un traje de noche largo y entallado con franjas de tela que imitaban la corteza de una secuoya. Después hicieron miniaturas de papel de sus diseños, los metieron en un armario de casa de muñecas y lo enviaron a Decades, una tienda de ropa vintage de Los Ángeles. Cámeron Silver, su dueño, quedó fascinado y aviso a los medios especializados.

A partir de aquí la historia empieza a dispararse. Al poco tiempo los vestidos fueron portada de Women´s WearDaily, a raíz de ello Anna Wintour de Vogue visitó su taller y les dijo que sus diseños eran muy personales y que no los cambiaran.

La declaración de una de las hermanas, deja claro que incluso ellas estaban impactadas viviendo como sonámbulas, un sueño que nunca pensaron que alcanzarían, al menos tan rápido. «estábamos en pañales. No teníamos amigos en el sector. No sabíamos cómo se vende la ropa, ni cómo se presenta en una tienda»

Pero el caso es que el «Fenómeno Mulleavy» seguía creciendo. Ganaron infinidad de premios. Sus seguidores pertenecían a la vanguardia de la alta sociedad neoyorquina.

Ellas han creado la marca de moda Rodarte. Mezclan la pintura del Renacimiento con el cine de terror. En sólo 7 años tienen entre sus clientas a Natalie Portman o Michelle Obama.

Diseñaron el vestuario de «El Cisne Negro» Porque sus creaciones son muy teatrales, diferentes, creativas y así fue como fueron capaces de darle la vuelta al «Lago de los Cisnes» de Chaikovski.

Les fascina lo mágico, infantil, nostálgico, morboso, salvaje y científico. En sus cabezas hierve un cóctel Molotov total.

Funcionan como si fueran siamesas. En sus conversaciones hay una gran parte de información que se dá por sobreentendida. Comparten un código común por eso resulta imposible seguir un diálogo entre ambas.

El cine las ama, las ama la gente cool y están de moda pero a pesar de su enorme éxito, siguen viviendo en casa de sus padres, pasan de los lugares de moda y de los cotilleos de los famosos.

La clave de su éxito puede estar en eso. En mantenerse fieles a sí mismas y a sus propios principios y esto, creo yo, les hace ser muy muy originales. ¿Qué os parece?

La opinión de Soficó (10 años)

Yo también me pido ser diseñadora.

Matemáticas divertidas 3

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Bueno, yo sigo sin contarle a Soficó el truco de los dados. Me ha costado mucho no decírselo, porque me lo pregunta todos los días, pero yo he resistido sólo por una cosa, me encanta ver su cara de sorpresa cada vez que acierto.

Para el truco de hoy vas a necesitar: una calculadora, un lápiz, un papel y un voluntario.

Pídele a tu «enano» voluntario que escoja un número de un dígito sin que te lo diga. Dile que lo escriba en un papel sin que tú lo veas. Ahora tiene que multiplicarlo por 9.

Mientras, tú pon en la calculadora: 12345679 (No pongas el 8). Dale la calculadora con el número en la pantalla.

Comunícale al público que tu mente puede detectar las ondas cerebrales, que no para de emitir el voluntario y que sabes el número escogido. Y lo más ¡asombroso! es que puedes hacer que aparezca en la pantalla de la calculadora.

Pídele al voluntario que multiplique el número que está en la pantalla, por el número elegido. ¡Sorpresa! El número que aparecerá será el elegido por él y repetido 9 veces. Alucinante.

Eso sí, esta vez no te voy a contar el secreto ni si quiera a vosotros. Feliz fin de semana.

La opinión de Soficó.

Yo no quiero que me haga el truco porque luego no me dice cómo lo hace. Gruuuuu que rabia.